jueves, 12 de noviembre de 2015

DIFERENCIA ENTRE DESARROLLO SUSTENTABLE, SUSTENTABILIDAD Y VITALISMO


El paradigma del desarrollo en estos 70 años de vigencia en el mundo entero ha demostrado su fracaso, pues el desarrollo ha sido para tan solo el 1% de la población que concentra el 50% de la riqueza mundial como señala la organización OXFOM para el 2016 . El desarrollo de unos significa el subdesarrollo de otros, especialmente de la naturaleza.
El ponerle distintos apellidos al desarrollo no ha significado ningún cambio de esencia, por el contrario ha sido el instrumento para profundizar de otra forma la explotación sutil de la naturaleza. Una cosificación e instrumentalización “verde” que cumple el mismo propósito de acumulación para quienes se asumen los dueños y portavoces de las ventajas del desarrollo. El desarrollo y la libertad son los grandes mitos contemporáneos del primer mundo y que han profundizado la crisis global a niveles extremos, encontrándonos en un punto de inflexión.
El desarrollo es el desarrollo del capitalismo, el desarrollo del patriarcalismo, el desarrollo del civilizamiento, el desarrollo del colonialismo y de todos los presupuestos y creencias del sistema piramidalista: cartesiano, lineal, vertical, competitivo, rentista; totalmente diferente al sistema matricial: espiral, complementario, recíproco, armónico, de los pueblos indígenas y vitalistas del mundo, incluida la propia Europa Indígena.
El llamarle al desarrollo como sustentable, no deja de contribuir al mismo esquema mecanicista de la razón instrumental, por el contrario desvía del asunto de fondo para quedarnos en las ramas y por ende continuar con el desarrollo por otros medios. De ahí que no solo se trata de buscar otras formas de desarrollo ni tampoco de quedarse en alternativas al desarrollo sino de cuestionar a la raíz del concepto del desarrollo que está en los planteamientos ontológicos o mitos fundacionales de lo que hoy se llama civilización y que es la civilización occidental, lo que sería una tautología ya que solo occidente ha urbanizado, domesticado, desvitalizado y mecanizado a la naturaleza, y por ende, a la vida.
Como tampoco es suficiente quitarle el nombre y dejarlo solo con el apellido de sustentabilidad, pues se sigue estando en las ramas y no se llega a lo filosófico entre dos maneras de concebir la vida y de vivirla. Entre una filosofía de vida (vitalismo) y una filosofía materialista que desliga lo espiritual y conciencial de la naturaleza y el cosmos. Si bien es un aporte importante, la sustentabilidad es un ingrediente entre otros, como la complementariedad, la reciprocidad, la integralidad, la “armonicidad”, como otros elementos fundamentales de un sistema complejo de pensamiento y de vida, como es el pensamiento cósmico o multidimensional de los pueblos vitalistas, mal llamados primitivos, salvajes o bárbaros.

Es en esta perspectiva, que se inscribe el paradigma del sumak kawsay o vida plena, que viene desde las filosofías de los pueblos de los Andes, y que tiene una visión relacional  de completud frente a la vida en su conjunto. El sumak kawsay surge como una propuesta global para la crisis global, revalorizando los saberes de las culturas primordiales de todo el planeta, en las que se incluye la Europa céltica, normanda, ibérica, y todas las expresiones culturales de la madre tierra que entendían a la vida, por ende, a la naturaleza, como inteligente, sabia,  sagrada. En esta medida el sumak kawsay o propuesta vitalista andina se inscribe como una alternativa al desarrollo sustentable y como una profundización del concepto de sustentabilidad.

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