El asunto de fondo es político, lo que quiere decir, que
tendría que haber un gobierno y una ciudadanía organizada dentro de una
consciencia alrededor del sumak kawsay ( consciencia vitalista) para que se
pueda ejecutar y cumplirse con todos los propósitos de la ILAC, e incluso mucho
más allá de lo que ella plantea. No podemos engañarnos y creer que un gobierno
empresarial o estatista, de tipo productivista y economicista, podría poner en
práctica a plenitud la ILAC. De ahí que lo máximo que hemos visto hasta ahora
desde su vigencia son expresiones de un “capitalismo verde” pero nada más de
ello.
En un gobierno vitalista, la comunidad pasaría a ser el
centro de todo, esto es, la iniciativa privada y estatal estarían en
complementación a lo comunitario-cooperativo-asociativo-grupal, que sería lo
principal. Esto implica otra economía, que fortalece a la producción local
comunitaria y se asienta principalmente en una producción agrícola orgánica, la
misma que hoy tiene una especial atracción en el mercado internacional,
particularmente en el norte global. Todo esto implica otro tipo de producción y
el fortalecimiento de prácticas y tecnologías indígenas que guardan armonía con el medio ambiente.
Paralelamente se incentivaría formas de medicina, arquitectura, educación, etc.
de tipo holístico e integral , las mismas que estarían manejadas por la
población organizada, y dejando lo restante a lo privado y en ciertos sectores
al Estado. El Estado motivaría y apoyaría estos emprendimientos, prestando
capital y luego vendiendo las empresas a sus miembros participantes.
Estoy hablando en términos generales y totales, no de
parches o soluciones parciales, que luego se convierten en puntales de
afirmación del status quo, como es lo que ha sucedido hasta ahora. Entonces, de
lo que se trata es de apoyar a todos los grupos y expresiones anti-sistema o
alternativos , que ahora se encuentran subterráneamente o son vistos como minorías, para que pasen a
ser los protagonistas junto a las comunidades ancestrales como los recreadores
de este nuevo sistema: vitalismo. Lo que implica replantear conceptos como
democracia, Estado, funciones del Estado, y
todo el aparataje estatuido para pensar en refundar el país desde otras
variables y conceptos. En el caso del Ecuador sería la ampliación y
reverdecimiento de las comunidades todavía existentes y el de reimpulsarlas en
donde está desapareciendo o ya ha desaparecido.
En un proceso paulatino se iría fomentando un nuevo estilo de vida a
partir de una nueva consciencia, lo que implica una acción política y
paralelamente una acción de recreación social como ya viene sucediendo con las
bio-comunidades, eco-aldeas y demás formas de asociación dentro de una
conciencia grupal. Se trata de recrear la nueva vida y de ir abriendo espacios políticos para
controlar el Estado colonial. Algo así como el movimiento zapatista que es
gobierno dentro de un pequeño territorio, aunque todavía no se han lanzado a
una acción nacional dentro del Estado oficial. Tampoco es la propuesta de la
izquierda con la toma del poder, sino la de una acción paralela jugando en
ambos lados pero partiendo como eje de la vivencia diaria como ejemplo y
referente de cambio real.

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